Elecciones EU: ¿europeos o velinas?

Después de la decepción con el discurso de Obama en Egipto – que bien debería llevarse un león de Cannes por el mejor disparate publicitario del año -, creía que mis angustias con el camino oscuro y jadeante de la humanidad se escasearían hasta el segundo semestre. Obama, lo que hizo, fue echarle miel sobre un montón de mierda – la misma mierda que soltaba Bush, pero en su caso mezclado con trocitos de cristal. Lo hizo bien, del punto de vista de un redactor publicitario o de la tradicional diplomacia de papel. Condenó a la resistencia palestina “por horrorizar a los niños israelíes” y luego dijo que “el cerco a Gaza no favorecía tampoco a Israel”. Es decir, utilizó un término humano para machacar a los que resisten y un término económico para justificar a los que invaden y exterminan. Y todos tan contentos, como si algo de lo que ha dicho fuese nuevo.
Pero después de este magnífico engaño que rodeó el mundo como un mensaje de bienaventuranza – y que a mí no me pareció más que un político en campaña, vendiendo mentiras para llevarse crédito – yo creía que mi trozo de decepción ya me lo había comido entero – aunque no sin esfuerzo. No contaba, está claro, con el gran circo de aberraciones llamado Europa.
Ayer mismo José Saramago se preguntaba si Italia sería capaz de impugnar a su “cosa Berlusconi”, este auto-proclamado emperador, un excremento ridículo de esta tubería podrida y mal oliente que fue el fascismo europeo. Era una crítica amplia a la falta de visión histórica del pueblo de Dante, Verdi y Garibaldi, pero seguramente con vistas a las elecciones europeas de ayer. Pues no sólo los itálicos como todos los europeos han firmado debajo de ésta estupidez reinante, una estupidez que les encharca con vergüenza las páginas tan llenas de conquistas y méritos.
El caso del PP, en España, sólo viene a contribuir con esta falta de coherencia y orgullo propio. Para vengarse de una crisis que no tiene relación ninguna con el gobierno local, sino con el macro gobierno que dicta las reglas económicas internacionales – por cierto, siempre fomentado exactamente por los partidos de derechas – los españoles han depositado su voto en un partido hundido en la corrupción, nido de ladrones y mafiosos que se les roban todos los días. Han votado por sus bolsillos vacíos, pero justamente en los que se han llevado la pasta, el honor, la historia.
También es verdad que el simple hecho de repasar el pasado de Europa – que forjó, con hierro y fuego, el occidente como lo conocemos – nos revela cómo los altibajos la hicieran tan fascinante como terrible. Si ahora es uno de estos momentos en que lo peor del ser humano se yergue de las aguas, ahogando en medio al océano una infinitud de cuerpos que son uno sólo en forma de culpa, ha quedado claro que los que se dicen europeos – sea a través de la exención o del voto local, pequeño, de pueblo – avalan una Europa con un pensamiento que ya no alcanza a Verdi, a Cervantes, a Victor Hugo. Más bien una Europa ignorante, torpe y manipulable, como las velinas de Berlusconi.
(La buena noticia viene de los Verdes, de José Bové y Daniel Cohn-Bendit, que alcanzaron un 6,9%)
“Yes, we lie” o estudio de la mentira
Sobre el discurso que Obama proferirá hoy, en Arabia Saudí, dice el periódico El País:
“Una parte representativa de los cerca de 1.500 millones de musulmanes en el mundo están hoy afiliados a Facebook, Twitter y otros servicios semejantes. En su mayoría son jóvenes, bien educados y relativamente libres de los prejuicios que arrastran generaciones anteriores.”
¿Realmente se creen en el cuento de que son las generaciones anteriores, los viejecitos de bata y backgammón los que odian a los americanos? ¿No se han enterado del rechazo que ha causado sus invasiones de pie y porra en Iraq, Afeganistán, Sudán; las invasiones políticas con morro y cuchillo en Irán, Palestina, Líbano, Siria; las invasiones económicas con pasta y polla en Arabia Saudí, Egipto, sólo por empezar? A los de El País se les ha olvidado, en la correría de su precioso día occidental, entre sus iPods y sus coches, que es una pasado muy reciente, o mejor, un puto presente americano lo que más odian los musulmanes. Además, habla como si los viviesen en algún punto lejano de la historia, entre polvo y camellos, sin ordenadores y disponiendo no más que de dáctiles y agua.
El periódico sigue:
“Pero, al mismo tiempo, son jóvenes frustrados por la falta de oportunidades dentro de sus sociedades y la actitud preventiva de parte de Occidente hacia ellos.”
¿Preventivas? Hay que joderse con esta gente. ¡Preventiva un carajo! Les habrá olvidado la bestial mentira que se han inventado para meter sus G.I.Joe en Iraq y volviéndose a casa con las mochilitas llenas de petróleo y sangre. Basado en una puta mentira, así como en Vietnam, en Cuba y en Afganistán.
Y ya que el tema es la mentira, merece la pena recordar la frase – más bien una incógnita – que soltó ayer el presidente – que poco a poco se va convirtiendo en cómico – Obama Hussein: “Estados Unidos es el mayor país musulmán del mundo”. Me pregunto si lo habrá dicho con la mano juramentada sobre la Biblia.
Las venas online de América Latina

Guadalupe Posada, siempre presente en los libros de Galeano
Que ironía del destino: Eduardo Galeano, nuestro querido poeta uruguayo (mi particular vecino de pátria y compañero en los foros de Porto Alegre), se hará rico vendiendo sus libros a Estados Unidos. Ha subido del puesto 54.295 al 2º más vendido en Amazon Books. Todo por el ingenio – ideológico y comercial – del presidente venezuelano. Pues como, a estas alturas, ya estará rico el ilustre, aquí meto el PDF de Las venas abiertas de América Latina, para los que quieran bañarse en nuestra sangre e historia. Descubri el enlace y robé la idea del blog de Elvis Cortijo, pero lo meto aquí con mucho orgullo y vergüenza cero. Si nos ha dado la oportunidad – Chávez – de lanzar al cielo a Galeano y nuestra América, hagámoslo.
Fidel y el falso Obama
“Mantener una base militar en Cuba contra la voluntad de nuestro pueblo, viola los más elementales principios del derecho internacional. Es una facultad del Presidente de Estados Unidos acatar esa norma sin condición alguna. No respetarla constituye un acto de soberbia y un abuso de su inmenso poder contra un pequeño país.” Leer más.
